El domingo terminó la segunda temporada de -la ya mítica- Game of Thrones.
Después de 10 episodios el sabor que me queda en la boca es muy extraño. Por eso voy a intentar explicarme lo mejor que se pueda.
Cuando el año pasado comenzó la primera temporada, recuerdo muy bien que yo no estaba pero ni tantito enterado de qué iba la serie ni mucho menos que me iba a llevar a comprar 3 libros de cuatrocientos pesos cada uno... y eso que me faltan todavía 2. El caso es que para cuando terminó la serie, lo que más ansiaba yo, era leer esos faquin libros. Así hice.
Durante el primero, homónimo de la serie, Juego de Tronos, me recuerdo muchas veces encontrando que los diálogos utilizados en la serie, eran los mismos que originalmente fueron escritos para el libro. Las escenas eran iguales, vamos, hasta los actores parecen moldeados a mano para hacer juego con la descripción de los personajes en el libro. Encontré algunas modificaciones, por supuesto, pero era cosa mínima, MÍNIMA. La más grande debe haber sido el hecho de que Aguasdulces no apareciese en la serie. Pero cada una de esas modificaciones, tenían una justificación plena y clara para con la adaptación de una novela tan extensa en una serie de tan solo 10 episodios.
Durante esta segunda temporada encontré millares de modificaciones para con el libro. Aunque algunas son plenamente justificadas para agilizar la narración y aumentar la acción, hay otras a las que no les encuentro sentido alguno, e incluso otras para las que la única explicación que encuentro, es el ahorro de dinero en CGI.
Pero hay que aclarar. Si, bajó de nivel con respecto a su primera temporada, pero de todos modos, para nada se convierte en una serie mala. Vamos a ser justos, aunque el libro, Choque de Reyes, también es un tanto explicativo, político y muy argumentativo, razón por la cual los guionistas tuvieron que modificar todo, el libro tampoco es malo y de hecho despeja muchas dudas. Choque de Reyes es un portal a lo que sigue, y vaya que sigue algo bien cabrón. Durante la siguiente temporada (a menos que le entreguen la escritura a un mono de circo, y creo yo que hasta un mono de circo podría hacerlo de manera decente, tomando en cuenta toda la acción e intriga que se maneja en el siguiente tomo, Tormenta de Espadas) el espectador quedará una vez más cautivado, y esta vez, mucho más que durante la primera temporada. No me queda duda alguna de que durante su tercera temporada, Juego de Tronos se coronará como una de las mejores series de la historia acutal, allá junto a Roma, The Sopranos, Breaking Bad... Pero en lo que respecta a esta, su segunda temporada, el sabor es amargo.
El episodio final es excelente. Todo se vuelve mucho más verosímil y además consiguen -modificando la historia- dejar al espectador que no conoce los libros, con la necesidad absoluta de ver la siguiente temporada si o si.
Lo Bueno: El montaje, la escritura, las actuaciones. La fotografía, la dirección.
Lo Malo: Aunque modificaron a gusto la historia para darle más emoción y lograr una mayor audiencia, considero que ni así lograron vencer el espíritu político y argumentativo del libro en el que se basa la temporada. Considero que la mayoría fueron modificaciones innecesarias. La temporada muchas veces aburre. Hay una actuación malísima: Alfie Allen como Theon Greyjoy en más de la mitad de la temporada. Y aunque debo aceptar que la explosión del fuego valyrio fue algo sorprendente, la manera en la que acortaron la batalla del Aguas Negras, en ciertos momentos resulta hasta deprimente.
Calificación: 8/10
Recomendación: Debe verse después de haber visto la primera temporada. Por herencia -no por ganancia- esta temporada es imperdible.
Publicado originalmente en Puerto al Olvido. Sujeto a las licencias de The Holy Crown Foundation.



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