![]() |
| Las licencias de la página no aplican a esta obra en específico. |
Sigo sin entender muy bien esto de "libro de ficción" y "libro de no ficción". Para no complicarme mucho, hablaré entonces de una obra literaria que es "de no ficción" por excelencia. Me refiero por supuesto, al Diario de Anna Frank.
Ya tiene casi un año que compré ese libro. Fue de hecho, el primero que compré en la feria del libro de la UAEH el año pasado y por ello también el primero que leí. Es que hasta este año, solía usar esa feria como surtidor anual de libros, porque son baratos. Pero en fin. Cuando comencé a leer el Diario en cuestión, recuerdo que me pareció un libro común y corriente de ficción (y lo dice el que acaba de dejar en claro que no entiende lo de ficción y no ficción). Como si todo hubiera sido escrito para hacer llegar al mundo el sentimiento del horror Nazi de aquellos tiempos. Tal vez por eso que, cuando por fin logré conectar con el personaje y por fin logré entender que se trataba de una historia real, cuando me di cuenta que de hecho en algún momento dejaría de leer el libro no porque se acabara la historia si no porque, los Nazis habían llegado por su autora, me sentí profundamente triste.
Nunca he sido muy empático de por si. Nunca he sentido eso que muchos sienten al ver imágenes del holocausto y etc.. Nunca. Y si, me pueden llamar inhumano y cosas por el estilo pero la verdad es que a estas alturas ya no me importa porque de hecho me gusta no impresionarme con el horror del mundo. He dicho. Pero el caso es que la señorita Frank me tocó el corazón.
Su familia estaba siendo ayudada por amigos para esconderse de los Nazis que buscaban judíos por todos lados para llevarlos a sus, ya famosos, campos de exterminio. No es entonces de impresionarse, que haya varias veces en el libro, menciones de lo que sentían todos los inquilinos del refugio cuando parecía que les pisaban los talones. Si no me falla la memoria (lo cual es prácticamente imposible), Anna estuvo poco más de dos años presa en ese lugar, sin sentir el aire golpearla por completo, sin sentir el pasto y sin tocar los árboles. Ella, para mi, estaba muerta desde mucho antes de que la cogieran los alemanes. Pero eso no impidió que en muchísimos de los días que escribió en el diario, diera a entender que era una niña feliz que a pesar de todo el horror que le tocó vivir, gozaba un poco de ciertos momentos prácticos de la vida. Yo en lo personal admiro eso.
Con todo lo enfermo que estoy, he llegado a pensar que Anna ya sabía que su sentencia de muerte estaba firmada mucho antes de que llegaran por ella.
Anna Frank fue la primera y de hecho la única que me ha hecho sentir el sufrimiento del mundo judío durante el holocausto. Eso, es mucho. De verdad, mucho. Y es que hasta el día de hoy, a veces se me enchina la piel al ver su foto sonriente y darse cuenta que esa vida se apago, con todo el potencial que tenía, mucho antes de que pudiera siquiera darse cuenta de ello.
P.D. Por cierto. Dice Ninel Conde que si saben quién lo escribió, para buscar más de esa autora porque le gustó mucho. (Como si Ninel Conde supiera quién es Anna Frank, ja!)
Publicado originalmente en Puerto al Olvido. Sujeto a las licencias de The Holy Crown Foundation.




0 comentarios:
Publicar un comentario