6 feb 2010

Lógica


En unas horas tengo examen, curiosamente no de lógica (ese es mañana). La lógica sería que, entonces, el titulo de la entrada fuera Historia de México en el siglo XX, pero no, la entrada se llama: Lógica. Que noche tan horrible, dolor de espalda, frio, calor, sueños que no recuerdo, el gato molestándome para que lo deje entrar en las cobijas… en fin, un desastre. No espero llegar al examen y sacar 10, no con este humor.

Lo lógico sería llegar del examen y dormir, pero no se puede, tengo que llegar y abrir ese maldito libro deshojado de lógica que me prestaron en la escuela; estudiar unas horas y después comer, estudiar unas horas y después cenar. ¿Y por qué tanto estudio? Lógicamente porque la lógica está bien perra. BIEN PERRA.

Lo lógico habría sido tomar asesorías, buscar ayuda para entender mejor. Pero no, soy muy orgulloso para andar escuchando a un mal maestro medio explicándome algo que ni él entiende (aún sabiendo que hacer eso me facilita mucho el estudio). Eso no es lógico. Es decir, resulta que ¿cuando un mal maestro que no sabe ni de lo que habla, me intenta explicar algo, lo entiendo mejor que leyéndolo de un libro? Qué horror. Si yo fuera otra persona, me daría miedo yo mismo.

Lo lógico sería que en estos momentos me pusiera a dar un último repaso a la guía de Historia, pero no. Cuando era un niño sin futuro (porque ahora soy un joven sin futuro), una maestra en la primaria nos dijo que nunca estudiáramos el mismo día de un examen por que se nos revuelven las ideas y todo sale mal. No sé si sea cierto o no pero el caso es que desde que ella lo dijo me pasa eso exactamente. Lógicamente no puedo estudiar en estos momentos o ni siquiera llegare al mediocre 8 que tanto amo. Ese 8 que ha sido mi cómplice por mucho tiempo, ese 8 que dice que no fui suficientemente bueno, pero tampoco extremadamente malo, tan solo… tan solo fui… lógicamente un 8.

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